7/10/2008

los he creado, los formé y los hice

Isaías 43:7
todos los llamados de mi nombre;
para gloria mía los he creado, los formé y los hice.



Notorio es para muchos de los lejanos que la obra sigue en misterio, pero en esto no hay detenimiento. Mas bien, etapas, proceso, silencios, esperas, agilidad, puntos de acercamiento, etc.
De aquí, es consecución de metas. Lo que comienza termina en otro principio. La tristeza de la demora no es determinante de lo por-venir. Aún, es así, que la rapidez del silencio es más eficaz que el discurso de lo divino. Mejor es hacer y mostrar-se en actos de piedad que la sapiencia de las revelaciones.

Yo los crié y por tanto sé lo que tengo y que estoy haciendo con la mirada del águila volando. Mucha esperanza hay en esto para los lejanos y solitarios. No niego la dificultad de sostener un dolor y éste de parto, no es excluyente el asumirlo en el camino.

Yo los he formado con carne. Un sin-número de debilidades, quebradizo y torpe. Tal es lo que necesito. Es éxito, tesoro en vasos de barros, sino que se espera?... de las múltiples debilidades del barro. Por tanto, es un milagro, a los ojos de los ciegos.

Yo los hice, ex-trayendo desde lo profundo de las vasijas, la imagen del hijo corporal. No todos participan por voluntad. Llevados por la incertidumbre de criar, formar y expresar lo que desde el principio el pre-destino ejecuta y actúa en contra del libre albedrío

No es extraño que todos los lejanos, solitarios y desconocidos nos encontremos en un tiempo.
Hay que sostener esto en fe, esperanza y amor. Es un lento crecimientos…

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