Colosenses 3:13
“de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja con otro. Así como el Señor los perdono. Perdonen también ustedes.” (Nueva Versión Internacional)
Dice aquella frase: “yo perdono pero no olvido”, no tiene sentido porque no se está haciendo. No estamos siendo diligentes con expresar la verdadera caridad y piedad que el Padre nos ha dado.
El problema está en que hablamos del amor, sin embargo no hemos logrado pasar por los cuatro niveles que nos lleva a expresarlo. La tolerancia es parte del cuarto nivel descrito en 1º de Corintios 13:7 “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Para lograr tolerarnos debemos llegar a soportarlo todo, sin condiciones, esto logra potencializar nuestra capacidad de expresión. De nada sirve decir algo que no practicas.
Cuando nos hieren llegamos a sentir molestia, fastidio; sin embargo, la tolerancia elimina los sentimientos para llevarnos al reposo. Nosotros no vivimos bajo los efectos de una vieja naturaleza. El asunto está en “Renovar el espíritu de nuestro entendimiento”.
Debemos eliminar una expresión carnal dada a través de los tiempos, por medio de los sentimientos y emociones, que una organización esclavista formó para hacernos perder el tiempo. Mejor es despojarnos de todo para bien-decir (bendecir) a los demás y aprender a tolerarlos.
Como el Dios corporal que somos tenemos que andar de victoria en victoria, de triunfo en triunfo, para mostrar la Imagen del Hijo que es en nosotros.
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